La verdad judicial y la verdad real

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Cuando el cliente entra en el despacho de un abogado y cuenta su verdad, la misión del abogado, como no podía ser de otro modo, es creerlo e intentar que a lo largo de las distintas entrevistas nos cuente “toda la verdad”, ya que no hay nada peor que durante el procedimiento vayan apareciendo hechos que debió relatarle el cliente por la trascendencia que pueden tener en relación a las medidas que deberán adoptarse.

La labor del abogado será llevar al Juez al convencimiento de que esa verdad que se plasma en los hechos de la demanda es la auténtica y para ello hay que desplegar toda la actividad probatoria que sea necesaria. Porque lo que se dice en la demanda son solo palabras, relatos de hechos, que de no ser admitidos por la parte contraria, ningún valor probatorio tienen.

El problema es que la otra parte igualmente tiene su verdad, y posiblemente esté convencida de que también es la auténtica. Porque un mismo hecho puede verse desde distintas ópticas, especialmente cuando es analizado por una mujer y un hombre.

Que fácil sería si la vida de la pareja se hubiese grabado en video, como en la película “El show de Truman” que contaba su vida en directo, minuto a minuto. Visionando la película no haría falta juicio pues el Juez tendría un perfecto conocimiento de lo que ha pasado y estaría en una inmejorable situación para dictar las medidas. Pero esto no pasa en la realidad. Siguiendo con el símil cinematográfico, la demanda equivaldría a un trailer de la película de la vida de la pareja en la que la parte actora ha recopilado los momentos que justifican las medidas que solicita. Pero la contestación a la demanda sería otro trailer de otra película que no se parece en nada a la que se presenta por la actora. Los mismos actores, pero dos versiones distintas.

Lo que se logre acreditar en el procedimiento va a determinar la verdad judicial que puede ser distinta de la real, pero es la única que se juzgará. De ahí la desazón de muchas personas que ven como la sentencia no les da la razón cuando ellas tienen muy claro lo que realmente pasó.

 

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