■ Aunque el menor no presenciase las amenazas, es victima indirecta y no puede haber custodia compartida

Aunque el menor no presenciase las amenazas que el padre profirió a la madre y que motivaron la condena penal, es víctima indirecta pues la afectación de la madre por los hechos ocurridos repercute en la hija, que no puede ser insensible a una amenaza mortal a la madre por el menosprecio y repulsa que ello comporta.

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