■ Clínicamente es perjudicial para el menor que continúe realizando las conductas que el desea, sin ningún tipo de límites por parte de la madre.

AP Madrid, Sec. 22.ª, Sentencia de 22/10/2013.- Ponente: Sra. Neira Vázquez.

Comentario: Las pruebas psicosociales apuntaron a la influencia materna, y dada la imposibilidad manifiesta de los propios interesados de gestionar personal y autónomamente la conflictiva situación familiar se les remite a un servicio público.

Cada día es más frecuente ver casos que los hijos, con una edad cercana a los doce años, se niegan a relacionarse con el padre. La solución jurídica, como es evidente no puede ser la misma que cuando el menor está próximo a cumplir la mayoría de edad, pues en estos casos, sea cual fuere el motivo por el que el hijo no quiere ver al padre, resultará muy difícil imponer a la fuerza la relación paterno filial. Sin embargo, cuando el hijo tiene solo doce años, no puede aceptarse sin más su decisión y habrá que indagar en el motivo de la negativa a las visitas.

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